CANSANCIO: El cansancio trae consigo para el pensador una ventaja: le deja emitir aquellos pensamientos que en otro estado menos relajado y, por consiguiente, más comedido, no confesaría. Sentimos pereza de proponernos alguna cosa, y entonces, la verdad desciende sobre nosotros. Tratados filosóficos. ¿Qué haremos para estimularnos cuando estamos fatigados y cansados de nosotros mismos? Unos, recomiendan la mesa de juego, otros el cristianismo, otros la electricidad. Pero lo mejor, mi querido melancólico, es "dormir mucho", en el sentido propio y figurado. Así terminaremos por tener de nuevo nuestra mañana. Un alarde en la sabiduría de la vida es saber intercalar a tiempo el sueño bajo todas sus formas. Aurora.
Tal vez todos deberían dejar de dormir.
*Sé que ése alemán tira carro del salón no está en mi existencia en vano.
miércoles, mayo 19
Los hábitos de lectura de mi amigo Waldman/Wildman*
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